Día del Niño: cuando jugar se convierte en un encuentro en familia

Este año, en el Colegio del Pilar, quisimos celebrar el Día del Niño de una manera diferente.
Desde el comienzo nos propusimos que no fuera solamente un festejo preparado por los adultos para los niños, sino una experiencia construida junto a las familias, donde el juego, el encuentro y el tiempo compartido fueran los verdaderos protagonistas.
Así nació una propuesta que comenzó mucho antes del día del festejo.
Invitamos a nuestras familias a elegir distintas maneras de participar. Algunas se ofrecieron para acompañarnos presencialmente y coordinar los juegos; otras trabajaron desde casa preparando carteles, materiales y elementos para las actividades; y muchas pusieron manos a la obra en la cocina para preparar una deliciosa merienda para compartir.
De esta manera, cada familia pudo encontrar su propia forma de ser parte.
Familias que volvieron a jugar
El día del festejo nos encontramos en Coquimbito Pádel, donde las familias llegaron temprano para transformar cada espacio y dejar todo preparado antes de recibir a los verdaderos protagonistas.
Los niños llegaron organizados con los colores de sus salas y se encontraron con una hermosa sorpresa: esta vez, quienes los esperaban detrás de cada juego eran sus propias familias.
Divididos en pequeños grupos y acompañados por sus docentes, fueron recorriendo diferentes propuestas.
Disfrutaron de nuestra Kermés, con bowling, derribo de latas y juegos de emboque; pusieron el cuerpo en movimiento con carreras de embolsados, juegos de traslado de globos y el divertido desafío de quitarle la cola al chancho; desplegaron su creatividad en Manos Creadoras y bailaron, rieron y se sorprendieron en el Baile de la Estatua.
Cada rincón tuvo algo especial, pero todos compartieron un mismo ingrediente: había un adulto dispuesto a jugar.
Una mesa preparada entre todos
También llegó el momento de encontrarnos alrededor de una gran merienda.
Tortas, bizcochuelos, galletitas, alfajores y muchas cosas ricas llegaron de diferentes hogares y formaron parte de una mesa preparada con muchísimo cariño.
Una vez más, pudimos comprobar que cuando cada uno aporta un poquito, entre todos podemos construir algo enorme.
Y para completar una mañana llena de sorpresas, disfrutamos juntos de un show de magia que logró reunir a grandes y chicos alrededor del asombro, las risas y la ilusión.
El verdadero regalo
Desde nuestra mirada educativa entendemos al juego como un derecho fundamental de la infancia y como una de las formas más genuinas que tienen los niños de conocer el mundo, vincularse, crear, expresarse, resolver desafíos y aprender.
Pero en esta oportunidad quisimos agregar algo más.
Quisimos que los adultos también se permitieran jugar.
Porque cuando un adulto se dispone a compartir el juego con un niño no solamente está participando de una actividad: está diciéndole, sin palabras, "este momento con vos es importante para mí".
Por eso, el verdadero regalo de esta celebración no estuvo envuelto en papel.
Fue el tiempo.
Fue una mamá esperando detrás de un juego de bowling. Una familia preparando una actividad desde casa. Alguien cocinando algo rico para compartir. Un adulto agachándose para explicar una consigna. Una seño acompañando a sus alumnos y disfrutando junto a ellos. Una carcajada compartida. Una mano que ayudó. Una comunidad que se organizó para celebrar la infancia.
Gracias por hacer comunidad
Nada de lo vivido hubiera sido posible sin el enorme acompañamiento de nuestras familias.
A quienes estuvieron presentes, a quienes prepararon materiales, a quienes cocinaron, a quienes organizaron, a quienes colaboraron desde casa y a cada persona que aportó su tiempo y sus ganas: gracias.
Para nosotros, educar también significa construir comunidad y generar experiencias que fortalezcan los vínculos entre los niños, sus familias y el jardín.
Y esta celebración nos volvió a recordar algo muy sencillo y, al mismo tiempo, muy importante:
para hacer feliz a un niño no siempre necesitamos hacer cosas extraordinarias. A veces alcanza con detenernos, hacernos un tiempo y volver a jugar juntos.
¡Feliz Día del Niño a nuestros pequeños grandes protagonistas!
Colegio del Pilar
